Hay voces que nos vienen de la historia, de nuestra historia. Voces escuchadas en la infancia, voces intuidas o reconstruidas, voces encubridoras, voces que empujan y obligan, o voces que glorifican y estremecen. Todo está ahí en una memoria hecha para ser descifrada.

Miro su fotografía, la única que se ha conservado de él, y así comienza la leyenda. Mi abuelo Zibel me hubiera dicho, si lo hubiera conocido, algo así: “Das Leben ist eine Wette, die, die es nicht riskiert, bleibt ohne”. Y yo le contestaría: “Ich mache es, Opa!”

Así comenzamos este diálogo.