Hablemos de los sueños. Hay quien ha dicho: somos soñados, que es como decir que somos marionetas de un supra-inconsciente. Otros se aferran al apetito del jugador y sus sueños se vuelven signos del número ganador. Están los que sueñan poemas que luego no logran recordar. Hay los sueños de grandeza, los sueños de amor, los de conquistas, e incluso los que sueñan con la soledad. Hay quienes construyen sueños para leer en ellos un futuro anticipado. Hay los que sueñan con un pasado mejor. Hay los que duermen para soñar, y los que sueñan con dormir por siempre. Abundan también los prisioneros de sus pesadillas, los que invariablemente resisten despertar para no espantar sus demonios. También hay el Psicoanálisis: donde los sueños traducen un decir liberador.