CB-03oct14-0005Releyendo la novela Respiración artificial de Ricardo Piglia, encuentro en boca de unos de los personajes la siguiente frase: El que no está a la altura de su deseo, ese es uno a quien el mundo puede llamar un cobarde (resonancias lacanianas; Lacan hablaba de cobardía moral). Unas páginas más adelante, se puede leer la siguiente recomendación de un moribundo: No se desapasionen porque la pasión es el único vínculo que tenemos con la verdad. Por algún motivo, ambas frases las leo juntas, y pienso en lo siguiente: ¿Qué otra verdad anida en cada quien, sino la pasión que se despierta en el hecho de estar a la altura del propio deseo?