Corre el año 1910, y en la Buenos Aires de entonces, se organizan los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo. Visto a la distancia, se puede decir que eran años en donde se gestaban grandes cambios en la sociedad argentina, en un proceso hacia un antes y un después que dejaría atrás la antigua cultura colonial; no obstante, todavía no habían ocurrido los acontecimientos que marcarían el Siglo XX, ni aquí, ni en el resto del mundo.

I Congreso Internacional Femenino de la ArgentinaEn ese 1910, Sigmundo Freud cumplía 54 años, y ya esa altura había desarrollado la estructura del Inconsciente. Y es el año en que Germán Greve presentó las doctrinas freudianas en un Congreso Internacional de Medicina e Higiene, a propósito de los eventos enmarcados en la conmemoración del 25 de Mayo. El Psicoanálisis desembarca en estas playas, y como se sabe, lo hizo para quedarse.

Quizás el dato menos conocido es que ese mismo año de 1910, se realiza también en el marco de los eventos preparados para la ocasión, el “Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina”, que estuvo presidido por la Dra. Cecilia Grierson, quien fuera la primera médica argentina egresada en 1889 de la Facultad de Medicina de la UBA.

¿De qué se habló en aquel Congreso? La crónica de la época nos informa que se trataron temas relacionados con la problemática femenina; sobre el lugar de la mujer en la política, sobre los derechos a la educación, sobre los derechos civiles, y sobre la lucha entre los sexos y la influencia social de la madre.

Sin necesidad de recurrir a las actas del Congreso, nos podemos hacer una idea de los debates que pudieron escucharse en aquel lejano 1910; y sobre todo cuando nos encontramos con estos dos términos juntos: la lucha entre los sexos y la influencia de la madre. Sin embargo no nos podemos autorizar a imaginar que el debate pudo haberse dirigido a preguntarse sobre en qué medida la madre está implicada en lo que se da en llamar: la lucha entre los sexos.

Como no nos es posible autorizarnos en eso, lo dejaremos ahí. No obstante, esta histórica coincidencia entre la presentación académica del Psicoanálisis en estas tierras y el primer encuentro sobre la mujer (adviértase que la crónica dice problemática, al parecer en cierta corriente de opinión, la mujer queda siempre asociada como la problemática); tal vez, decimos, esta histórica coincidencia, pueda acercarnos un interrogante, y es el siguiente: ¿En qué medida la convergencia de fechas, algo más que una simple coincidencia, marcan aún hoy el debate sobre lo femenino en nuestra sociedad? Es decir, ¿en qué medida el Psicoanálisis está presente en nuestro debate social sobre lo femenino?

Jacques Lacan decía algo así: De Ellas espero algo. Espero, al parecer, afirmaba Lacan, disponiendo en eso de cierta esperanza, en que sea de las mujeres de las que se puede esperar algo diferente en la deriva de nuestro tiempo. Esperar algo de aquellas que no están sometidas entonces al régimen de lo todo-fálico; de aquellas que por su ser mujer no están todas en la lógica del para todos marcado por el discurso macho, como señala Lacan. Y digamos que se constata que son más mujeres que se analizan que varones; tal vez también nos toque constatar que aquello que esperaba Lacan de ellas, se verifique.

Claudio Barbará